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La mente y sus caminos de conocimiento

 
 

Haskalá - Havaná - Hasagá

« La educación judía nos orienta a comprender que yo y mi semejante somos parte de una misma realidad »

(Intelectualización - Comprensión - Alcance, Aprehensión)

El proceso que nos conduce a percibir objetivamente la realidad pasa por tres etapas:

Haskalá
Es nuestra intelectualización de los conceptos. En esta etapa limitamos la realidad a nuestra percepción mental.

Havaná

Es el proceso que atraviesa nuestra comprensión hasta que logramos asir la realidad en forma objetiva.
En la primera etapa, haskalá, aún limitamos la realidad a nuestro entendimiento. En cambio, en esta segunda etapa, nuestra percepción se expande más allá de nosotros mismos, ya que dejamos de justificar nuestra comodidad, carencias y egoísmo en pos del bien y la verdad objetivos. De esa forma trascendemos nuestros límites mentales y comenzamos a comprender la vida tal como es y no como en la primera etapa, haskalá, en la que reducimos la realidad a nuestras necesidades y sentir momentáneo.

Hasagá

La hasagá, el nivel más alto de comprensión, surge como resultado del discernimiento basado en los principios que generan la realidad en todos sus ámbitos y su concretización en la vida (ver item 1d).
La hasagá incluye la haskalá y la havaná ya resueltas. La hasagá armoniza todos los planos de la vida, producto de nuestro esfuerzo perseverante en trascender las propias limitaciones que surgen a causa de nuestra percepción subjetiva y muchas veces egoísta de la realidad.

Mientras nuestra percepción de la realidad no trascienda el ámbito especulativo y filosófico, toda conclusión a la cual lleguemos estará basada en el efecto que producen las impresiones mentales y emocionales desligadas de «la realidad». En lugar de ayudar al hombre a entender la vida como un todo, lo conducen a una ruptura y división entre los planos emocionales e intelectuales y el plano espiritual: ética-estética, arte-ciencia, espíritu-materia, etc. Ello genera una tendencia a adaptar y justificar la realidad a uno mismo, desembocando en un estado de impaciencia e intolerancia con respecto a las necesidades de nuestro semejante. La realidad deja de ser objetiva; todo depende de cómo yo percibo y siento momentáneamente lo que son las cosas y no cómo las cosas son realmente.

Esta percepción parcial de la realidad conduce al hombre a subjetivizar y, consecuentemente, a dividir su comprensión alejándolo más y más de los ideales de la Torá. El judaísmo se basa en la havaná, comprensión y amor al prójimo, resultado de una educación que fortalece permanentemente la voluntad de dar. La educación judía nos orienta a comprender que yo y mi semejante somos parte de una misma realidad. Así logramos asir objetiva y gradualmente la realidad: hasagá.