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La Torá, un proyecto universal

 
 

La perspectiva interior, lishmá

« Saber es conocer las relaciones de causa y consecuencia »

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Antes de alcanzar el trabajo espiritual en la Torá y las mitzvót desde la perspectiva interior, lo que nuestra tradición denomina lishmá [25], el hombre actúa en función de sí, puesto que aún no percibe integralmente el amor-fusión con el prójimo y con el Kadósh Barúj Hú (ver item 4).

Para que alguien se sienta realmente completo es necesario que sus acciones estén dirigidas a «otro ser», ya sea al Kadósh Barúj Hú o a otra persona, hasta en el más ínfimo detalle. Sólo a través de este gran esfuerzo el individuo logra expandir su realidad más allá de sí mismo. Por eso observamos que en la naturaleza de cada ser se encuentra el deseo de formar su familia, y a medida que se desarrolla espiritualmente el deseo de dar se expande a sus parientes, amigos y la sociedad entera.

El Rav Áshlag en su libro "Matán Torá" nos explica que en la realización de las mitzvót entre el hombre y el Kadósh Barúj Hú, bein adám la Makóm, las personas corren el riesgo de mecanizarse, y lo que se hace por hábito finalmente pierde su efectividad. En cambio, en las mitzvót entre el hombre y su prójimo, bein adám lejaveró las exigencias se renuevan permanentemente y su objetivo es «tangible», cercano, y más fácil de alcanzar.

No hagas al prójimo lo que no quieras que te hagan a ti
Talmúd Babli, Shabat 31

De ahí que tanto Rabí Akiva como Hilel hicieran hincapié en este principio, pues quien se lo propone necesitará indefectiblemente el sistema y el modelo para alcanzarlo.

Amarás a tu prójimo como a ti mismo Yo (Soy)
Vaikrá (Levítico) 19:18

Las mitzvót bein adám lejaveró sintetizadas en el principio Amarás a tu prójimo como a ti mismo, conducen a las mitzvót bein adám laMakóm; siendo que para amar al prójimo es preciso superar la atracción que ejerce el ámbito material-sensorial cuando se transforma en un fin en sí mismo. Ello se logra a través de un ejercicio metódico y constante basado en el estudio de la Torá y la realización de las mitzvót lishmá tal como vimos al comienzo del item. Así podemos llegar a saber y trascender el mero creer. Saber es conocer las relaciones de causa y consecuencia. Por ejemplo: un médico conoce como el cuerpo reacciona ante determinadas substancias, así mismo conocer realmente a una persona es prever sus reacciones ante determinadas circunstancias. No basta con creer que algo va a suceder debemos saberlo. Nos expresa Rabí Moshé Jaím Luzzatto que no es suficiente creer en la realidad infinita del Kadósh Barúj Hú [26], sino que debemos llegar a conocerLo mediante elementos de juicio comprensibles. Sólo ello nos conduce a la realización del trabajo espiritual desde la perspectiva lishmá, interior. Ello se alcanza a través del estudio de la Sabiduría Interior de Israel: la Kabalá (consultar Derej Jojmát HaEmét Le Ramajal pag. 17).

[25] El vocablo lishmá proviene de la palabra shem (nombre). Shemó (Su Nombre) tiene el mismo valor numérico de ratzón (voluntad). Lishmá (por Su Nombre) indica el trabajo espiritual interior que conduce a la voluntad a participar de la Armonía Infinita y así revelar su verdadera Esencia y Ser: el Kadósh Barúj Hú.
[26] Observamos que se utilizan diferentes denominaciones para nombrar a la Esencia Creadora: Voluntad e Identidad original, El, Fuente Infinita del dar, Uno sin segundo, Kadosh Barúj Hú. Cada uno de estos conceptos señala una forma diferente a través de la cual la mente Lo intelectualiza, pero El está por sobre toda intelectualización posible, y como ya vimos, no existe nombre que lo defina

 
que se necesita para amar?