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Bereshit

 
 

3) Lej-Lejá «Un copyright infalsificable»

«Así como la oscuridad no es sino la falta de luz, así la mentira no puede existir si no está apoyada en una verdad. Después que el pueblo de Israel reveló su sabiduría durante miles de años es muy sencillo cambiar el copyright. Pero los principios divino

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El fruto prohibido
Cada una de las personalidades y de las situaciones existenciales que la Torá nos describe señalan un potencial humano y los desafíos para alcanzarlo. Adám señala el principio del ser humano. Adám es creado en el Gan Eden en una situación ideal, allí tiene todo a su disposición sin prácticamente ningún esfuerzo. El único desafío de Adám era «no comer el fruto antes de tiempo», al realizar la acción justa en el momento justo hubiera adquirido el discernimiento para trascender el tiempo y el espacio alcanzando el estado infinito de Ein Sof.

El desafío de la Creación
La Torá en el libro de Bereshít - Génesis 2:4, nos enseña que el mundo fue creado para la acción. Por ello observamos que toda sabiduría, filosofía y corriente de pensamiento finalmente se materializa en actos concretos y en un modo de vida a través de cuatro formas generales:
a)Cuando el pensamiento y la emoción justifican nuestros deseos sin considerar las consecuencias que estos generen: egoísmo.
b)Cuando la pasividad e inercia dan lugar a «espacios vacíos» que en última instancia son llenados por pensamientos, emociones y actos inconcientes: indiferencia.
c)Cuando nos basamos en nuestros pensamientos y emociones para prever los efectos de nuestras acciones: buenas intenciones.
d)Cuando discernimos en base a Principios Universales y Objetivos, previendo así, realmente, la consecuencia de nuestros actos: altruismo.
Alcanzar el altruismo, la acción justa en el momento justo, era el desafío de Adám y falló.

La conciencia judía
Diez generaciones después de Adám, Nóaj se enfrenta ante el desafío de una generación perversa. Nóaj no logra cambiarla, pero sí logra salvarse junto a su familia cuidando así que el potencial altruista del ser humano tenga continuidad a través de su descendencia.
Diez generaciones después Abraham Avinu, a partir de la experiencia de Nóaj, comprendió más profundamente la problemática humana. Su ideal no era sólo el de una conducta civilizada contra el salvajismo prediluviano. La idolatría contra la cual Abraham lucha es la del ser humano que rinde culto al mundo material y a sí mismo en oposición a una vida dedicada al prójimo como medio para alcanzar la armonía. Abraham Avinu es el primero en des-cubrir en toda su magnitud la voluntad altruista generadora de la conciencia judía. Abraham Avinu logra transmitir el concepto del altruismo no sólo con explicaciones intelectuales, sino que llega a nuestro interior ayudándonos a trascender los límites impuestos por la frialdad especulativa de la mente cuando no vibra en armonía con el corazón. Abraham Avinu reveló la Sabiduría que trasciende los límites intelectuales, como el amor, cuando es completo, sobrepasa toda dimensión. Por el contrario, lo que tiene medida es limitado y está destinado finalmente a transformarse en egoísmo.

El potencial humano
Todo lo que revela Abraham Avinu estaba en potencia en Adám y en Nóaj. Cada uno de ellos enfrentó situaciones que lo desafiaron a revelar otra índole del potencial humano. Del mismo modo cada uno de nosotros se ve enfrentado a momentos en los que puede resolver los conflictos activando el potencial de Adám: discerniendo sin tener necesidad de experimentar o, como lo hiciera Nóaj: salvarse él sin poder ayudara otros. Abraham, en cambio, nos enseña que sólo ayudando al prójimo trascendemos el mal. Este esfuerzo altruista activa un potencial desconocido para las personas creándoles la necesidad de alcanzar la sabiduría que armonice las acciones, las emociones y los pensamientos desembocando así, finalmente, en el plano de las causas: el espiritual. Abraham comprendió que no se puede lograr ni siquiera la armonía individual en un mundo injusto siendo que nuestra felicidad, en última instancia, es directamente proporcional a la felicidad de los que nos rodean. Esta actitud nos activa en forma constante planteándonos nuevos desafíos y compromisos concretos con el prójimo, lo que mantiene la conciencia en permanente expansión.

El camino de Abraham
Deja tu tierra, tu patria y la casa paterna y diríjete a la tierra que Habré de mostrarte (Bereshít-Génesis 12:1). De acuerdo a la Kabalá Abraham representa el potencial humano de alcanzar la bondad superior. Ello se logra a partir de la trascendencia de tres ámbitos: tu tierra: los deseos innatos (instintivos), tu patria: las costumbres y forma de vida que esos deseos le generan, la casa paterna: el respeto por quien le inspiró una forma de vida idólatra, para poder dirigirse «a la tierra que Habré de mostrarte»: la voluntad en armonía con los principios superiores. A Abraham se le exige dejar todo lo que genera o pueda generar egoísmo y «partir» en pos del altruismo. El deseo es innato e inconciente, en cambio la voluntad es conciente y adquirida. El deseo en su forma instintiva es calificado por la Kabalá como la raíz del mal, el egoísmo que no evalúa las consecuencias de sus actos. En cambio, a través del trabajo conciente en el estudio de los principios superiores: Torá y el desafío en implementar lo aprendido a través de actos de bien: mitzvót es posible transformar el egoísmo «tu tierra, tu patria y la casa paterna» en voluntad de dar, altruismo: «dirígete a la tierra que Habré de mostrarte».
El pueblo de Israel ha perpetuado esta forma de vida basado en el desafío de realizar actos de bien: mitzvót, las cuales le brindan al hombre parámetros concretos para evaluar la realidad y un camino seguro para lograr su plenitud y la finalidad para la cual fue creado. Así el mensaje judío se transmitió de generación en generación y su esencia universal sigue vigente e intacta hasta nuestros días.
Amarás a tu prójimo como a ti mismo
Vaicrá-Levítico 19:18
No hagas al prójimo lo que no quieras que te hagan a ti
Talmud Babli, Shabat 31

¿Cómo entender la historia?
Para comprender la historia universal en toda su dimensión debemos saber que el concepto de estado y de pueblo que tiene occidente es completamente diferente al oriental. En oriente el concepto de pueblo identifica a un grupo humano con un lu

 
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