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4) Beshalaj - TuBishvat

« Si te amo temo perderte, si no temo perderte significa que aun no te amo. El temor a sufrir produce movimiento en pos del conocimiento y el conocimiento produce amor y el amor des-cubre lo que nos une »

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Paró, el faraón egipcio, y sus tropas persiguen y acorralan al pueblo de Israel a orillas del mar. Ante semejante situación el pueblo de Israel le recrimina a Moshé: ¡Déjanos! Vamos (nuevamente) a servir a los egipcios. Moshé les responde: no teman y verán lo que IHV”H va a hacer.

A través de los tiempos la humanidad se ha visto reiteradamente enfrentada a situaciones límites sin haber tomado conciencia de cómo pudieron llegar a suceder ni de qué hacer para que no se repitan. Así se generaron etapas oscurantistas llenas de mística y miedos que produjeron formas demagógicas de subyugar a las masas ignorantes, lo que produjo muchos malentendidos sobre el propósito de la Torá y del trabajo espiritual de Israel. Nuestros Sabios nos enseñan que así como cada ciencia y arte posee un lenguaje específico así los aspectos más profundos de la Sabiduría siempre fueron expresados en un lenguaje alegórico y con características propias, lo cual hace imprescindible haber sido iniciado en dichos códigos para comprender su real significado y objetivo. Por dicha razón nos indicaron que no se utilizan agadót ni midrashím como fuentes halájico-jurídicas ya que son herméticos para el no iniciado. En la redacción del libro del Zóhar, Rabí Shimón encomendó a Rabí Aba que él sea quien escriba las explicaciones más profundas de la Sabiduría dado que sabía cómo exponerlas en forma alegórica. Nos relata nuestra tradición que en cada detalle de Sabiduría kabalística que revelaba, Rabí Shimón expresaba: ¡Ay de mí! si revelo, y ¡ay de mí! si no revelo. Si no revelo se ha de perder la Sabiduría, y si revelo, ¿sabrán como utilizarla? El dilema no era simple, pues de no revelarla, la Sabiduría tampoco llegaría a los alumnos verdaderos y, revelándola, fracasarían en su aplicación aquellos que no estuviesen espiritualmente preparados. Es así que Rabí Shimón eligió emplear una forma particular de transmisión a través de Rabí Aba quien era experto en la escritura alegórica; de modo tal que la Sabiduría esté suficientemente revelada para los capaces de acceder a ella y oculta para los que aún no están preparados. Sin embargo, en el Zóhar se nos asegura que la Sabiduría se revelará finalmente en su totalidad y el pueblo de Israel pondrá fin a su exilio, producto de la ignorancia y el miedo, que es básicamente de carácter espiritual.

En busca de un modelo
Los niños generalmente temen a la oscuridad, la soledad, etc. y buscan protección en sus padres y mayores. Cuando crecen, el conocimiento y la experiencia que adquieren de los adultos les permite superar aquellos temores de la infancia. Cuando los adultos no logran superar desafíos desarrollan temores, distorsionan su percepción de la realidad y detienen su crecimiento espiritual. Sea un niño o un adulto la causa del temor es la misma: la ignorancia, consecuencia de una percepción parcial de la realidad. El miedo surge para enseñarnos a buscar más allá de lo inmediato. Pretendemos limitar la realidad a lo que conocemos, pero tarde o temprano la vida nos enfrenta a situaciones que nos superan y queramos o no finalmente deberemos resolver. El miedo no es sino el resultado de una vida concentrada en lo cotidiano sin tomar conciencia de los trascendente: los desafíos que expanden nuestra conciencia y percepción de la realidad. El miedo paraliza nuestro potencial de desarrollo y señala la falta de objetivos. Así como los niños se desarrollan imitando a sus padres y mayores, los adultos también necesitamos un propósito trascendente y un modelo de quién aprender.

El temor a IHV”H es el principio del conocimiento (Mishlei-Proverbios 1:7)
El aprendizaje, en todas las etapas, se basa en superar conflictos. Temor y amor son los dos aspectos que inducen al aprendizaje. El temor me aleja y el amor me acerca. Temor y amor son formas de relacionarme tanto con el prójimo como con el Kadósh Barúj Hú. El temor me relaciona pero negativamente, hace que me vea separado del objeto temido; mientras que el amor me unifica al objeto amado. No obstante, el amor sin temor destruye los límites y el respeto. Hay un temor que es el comienzo, la etapa infantil del conocimiento, pero si una relación se basa sólo en temor y no desarrolla amor es incompleta. Si te amo temo perderte, si no temo perderte significa que aun no te amo. El temor a sufrir produce movimiento en pos del conocimiento y el conocimiento produce amor y el amor des-cubre lo que nos une. La Ketuba-Acuerdo de casamiento judío establece que el hombre debe respetar a su esposa aun más que a su propio cuerpo. Cuanto más respeto más amor. El amor es una energía tan poderosa que puede destruir si no se establecen los límites y la forma de implementarlos. De ahí las mitzvót-preceptos de expansión y contención de la energía que determina la Halajá-Código legal judío en todo lo referente al cuidado que debemos tener en todas las formas que manifestamos nuestros deseos. El deseo en su forma instintiva es egoísmo y concluye en desprecio. En cambio el deseo depurado es el altruismo que genera amor.

Tu biShvat: lo espiritual en la naturaleza
El propósito del trabajo espiritual de Israel consiste en refinar el deseo de forma tal que cada uno de nuestros actos sea una expresión que potencie y proclame la unidad armónica de toda la realidad. Cuando actuamos, sentimos y pensamos aplicamos una dirección que puede construir o diluir nuestra conciencia de la armonía. En Tu biShvat aprendemos que los frutos de los árboles y todos los reinos de la naturaleza son una manifestación de la Luz Infinita a través de la cual podemos potenciar nuestra conciencia hasta alcanzar la Armonía Universal. De acuerdo a la Torá toda actividad puede revelar lo sagrado, lo que une, si la implementamos con objetivos altruistas. Cuando comemos transformamos la energía del alimento en pensamientos, sentimientos y actos. De acuerdo a la forma en que lo hagamos estaremos colaborando a espiritualizar y revelar el bien que existe en cada aspecto de la realidad o, por el contrario, a ocultar la unidad armónica que rige toda la realidad. La Torá nos ayuda a des-cubrir en cada acción que realizamos, de qué forma lo sagrado se manifiesta y cómo el ser humano, centro y objetivo de la Creación, lo conecta y unifica.

El hombre y el árbol
Los árboles como los hombres tienen raíz, tronco, ramas y dan frutos. La raíz de los seres humanos es la voluntad, la fuerza interior que nos sostiene. La tierra

 
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