Comenzar la b?queda
Halel TV


facebook

tweets!!

Vaicrá

 
 

1) Vaikrá

« El amor que cada individuo profesa por sus seres queridos, su pueblo y su tradición es la expresión de lo esencial, lo que trasciende las palabras, lo inexplicable »

Untitled Document

Los seres humanos poseemos en nuestra naturaleza el ansia de superación que logramos implementar cuando fortalecemos la confianza en nosotros mismos. Ese potencial se puede manifestar de diversas formas, tanto positivas como negativas. En general la superación personal surge a partir de la competencia por conseguir mayores logros materiales, intelectuales, deportivos, etc. Quien alcanza a poseer más, a batir más «records» obtiene más reconocimiento, «alcanza el éxito». Quienes no consiguen poseer mucho terminan por frustrarse pero, a su vez, quienes sí logran poseer mucho nunca están saciados. Así se construyen sociedades basadas en la envidia, el resentimiento y la frustración.
La Torá, implementada en su forma correcta, también nos desafía a superarnos, pero canalizando las energías en llevar a cabo de la mejor forma posible nuestras responsabilidades. Cuando todos asumimos responsabilidades nos unimos bajo un objetivo común. En cambio, cuando nos relacionamos con el prójimo exigiendo nuestros derechos, terminamos alejándonos cada vez más los unos de los otros.
En el lenguaje espiritual de Israel las responsabilidades se denominan mitzvót, acciones destinadas a activar nuestro potencial de revelar armonía. El propósito del tercer libro de la Torá Vaikrá-Levítico al relatar el trabajo del Mishkán-Tabernáculo, es que tomemos conciencia cuando cometemos una transgresión en nuestras responsabilidades (lo traducido incorrectamente como pecado) y así retornemos sinceramente a asumirlas.

Las perspectivas de la verdad (basado en el Midrásh-Ialkút Iejezkél)
Se le preguntó a la sabiduría, ¿cuál es el castigo de quien transgrede sus responsabilidades? El mal lo acosará.
Se le preguntó a la profecía, ¿cuál es el castigo de quien transgrede sus responsabilidades? Ha de morir.
Se le preguntó a la Torá ¿cuál es el castigo de quien transgrede sus responsabilidades? Que ofrezca un sacrificio y será perdonado.
Se le preguntó a HaKadósh Barúj Hú ¿cuál es el castigo de quien transgrede sus responsabilidades? Que se arrepienta, reconozca su error y será perdonado.
Si los principios espirituales son objetivos ¿cómo puede ser que encontremos cuatro respuestas diferentes a la misma pregunta?
La verdad es la conclusión final de una elaboración que debe comprender todas las particularidades. Cada aspecto e implicancia que quede fuera de nuestra evaluación al discernir ¿qué es verdad y qué no? colaborará a que desvirtuemos nuestras conclusiones.

Cuatro niveles de trabajo del Mishkán
El midrásh antes expuesto nos enseña cuatro discernimientos que debemos realizar para liberarnos del mal: 1. «El mal lo acosará» 2. «Ha de morir» 3. «Que ofrezca un sacrificio y será perdonado» 4. «Que se arrepienta, reconozca su error y será perdonado»
1. «El mal lo acosará». En el ámbito material-sensorial quien hace el mal se identifica con el mal y genera más mal. El mal atrae al mal y el bien atrae al bien. Como nos enseñan nuestros Sabios: Una mitzvá atrae a otra mitzvá, en cambio una transgresión atrae a otra transgresión. En este plano luchamos contra el mal haciendo el bien.
2. «Ha de morir». En el plano emocional quien hace el mal siente que muere para el mundo espiritual y la sociedad, ya que se desconecta de los principios espirituales y si su conducta trasciende al dominio público se aisla socialmente. En este nivel el cargo de conciencia induce al arrepentimiento.
3. «Que ofrezca un sacrificio y será perdonado». Sacrificio en hebreo se dice korbán vocablo que proviene de lekarev-acercar. El sacrificio consiste en acercar a los alejados: la mente con la emoción y la acción. Cuando se piensa una cosa, se siente otra y se hace una tercera, finalmente se sufre. El discernimiento en base a principios superiores, en cambio, des-cubre la conducta que armoniza el pensamiento con la emoción y la acción. Así el código legal judío –Halajá- establece la acción que debe realizar el transgresor para restaurar el daño cometido. Entonces se armoniza la percepción material-sensorial, la emocional y mental a través de la acción. Hasta que nuestra intención no se reviste en un acto concreto todo queda en el plano abstracto.
4. «Que se arrepienta, reconozca su error y será perdonado». En este plano se supera la percepción subjetiva y psicológica del mal, ya que la Torá prescribe una acción concreta, asumir una responsabilidad para corregir el daño causado. Cuando actuamos con conciencia –que se arrepienta y reconozca su error- se activa todo nuestro potencial y así superamos la especulación intelectual, la fantasía y los cargos de conciencia que nos paralizan. De ahí la importancia del estudio de la Torá y la Kabalá, para que la conciencia de lo que hacemos se expanda permanentemente y no sea sólo activada por el miedo sino por el logro del objetivo de la Creación: alcanzar la Armonía Universal. Entonces surge lo realmente espiritual: la conciencia de la Unidad del hombre con su prójimo y con HaKadósh Barúj Hú. Al actuar en concordancia con los Principios Espirituales nos activamos a través de la Voluntad Superior, que es Su Esencia y la nuestra. Así surge la fusión con Quien da la Torá y la conciencia alcanza la Armonía y surge el Shalom en la conciencia de todos los seres.

Una lógica superior
«Que se arrepienta, reconozca su error y será perdonado». Nuestro sentido común concluye en que el midrash debería expresar primero que reconozca su error y luego que se arrepienta. Sin reconocer un error ¿cómo podemos arrepentirnos? Sucede que Quien da la Torá conoce la naturaleza humana mejor que los seres humanos. Si nos arrepentimos sólo cuando reconocemos nuestros errores nuestro desarrollo tendría límites. Un niño que toma dulces de una tienda no posee conciencia de lo que significa robar. Los padres le enseñan que eso está mal. Posteriormente esa norma incorporada en la conducta del niño lo hace reflexionar y en lugar de reaccionar instintivamente ante lo que desea comienza a prever la consecuencia de sus actos. Así gradualmente descubre que lo que hacía se denomina robar y que esa acción, finalmente, genera el mal para todos.
El verdadero arrepentimiento resulta al confrontar principios superiores. El respeto por esos principios y por quienes los enseñan y cuidan genera un grado de discernimiento que no poseíamos. Ahora nos vemos forzados a tomar en cuenta elementos totalmente nuevos, entonce

 
vaikra 2